“¿Cuántos a cuánto o cómo conseguir lo que hay que conseguir? Esa es la pregunta y la forma más honesta de darle un giro a todo esto. Igual esa fórmula, a priori tan descabellada y loca, es la única que valga.
“¿Cuántos a cuánto o cómo conseguir lo que hay que conseguir? Esa es la pregunta y la forma más honesta de darle un giro a todo esto. Igual esa fórmula, a priori tan descabellada y loca, es la única que valga.
“Lim está en el Valencia para hacer negocios con Jorge Mendes”. Esta frase es poco menos que un dogma de fe en algunos sectores. Y es que además alguno está totalmente convencido que el club lleva vendiendo jugadores sin parar desde que llego Lim. Y comprando también, y comprando.
El Valencia va directo a una revolución deportiva del nivel de 2017. Es necesaria por muchas cosas, aunque estemos hablando de jugadores de un enorme nivel (los que salieron aquel verano no eran malos tampoco), y es un proceso de regeneración que se debe ir dando siempre. Cuando se ha tenido miedo a hacerlo, en el Valencia y en otro sitio, el desastre siempre se ha terminado produciendo. ¿Que no? El equipo del Doblete tocó su techo en 2004.
¿Cuántos jugadores de la actual plantilla del Valencia sirven la temporada 20/21? Una buena pregunta, y no porque la hagamos nosotros, claro está. Y la respuesta tiene que ser dada por técnicos, no por nosotros, que por mucho que todos llevemos dentro un entrenador o un director deportivo, no tenemos ni un 10% de la información necesaria para tomar estas decisiones, más allá de nuestras filias y fobias, que desde luego, las tenemos.
En solo un año el valencianismo ha pasado de la felicidad y la ilusión a la nada, actualmente estamos ante un club roto que se parece demasiado al de épocas anteriores (las malas). Voro se ha vuelto a hacer cargo del equipo y evidentemente se le puede reprochar muy poco ya que su implicación es máxima. A pesar del lamentable partido que hicieron los jugadores el entrenador dio la cara por ellos, era lo que se esperaba aunque si somos sinceros hay que reconocer que lo hizo de manera excesiva.
Los jugadores del Valencia parecen haber tirado la temporada por completo, han sido incapaces de sumar un solo punto en tres partidos y además no vieron portería. Peor imposible. Hubo cambio de entrenador pero el equipo no ha reaccionado, razón de más para pensar que los problemas vienen de lejos y no era Celades el único responsable. Ningún futbolista de la plantilla está dando la talla pero sorprende el bajo nivel de efectivos como Parejo o Ferran Torres.
El entorno debe apretar al dueño del Valencia, a Peter Lim y a su empresa, Meriton. Y por extensión a todos los empleados de la misma que rigen los destinos del club. ¿Alguien normal pone en duda esto? Pero hace tiempo que esa visión de las cosas ha quedado reducida a olvidarnos de Lim cuando se gana, como si no tuviera nada que ver, y al insulto inadmisible cuando tenemos un año que es malo o muy malo.
“Este fútbol y este Valencia me dan asco”. Pon esta frase u otras similares. En esta época de reencuentros, muchas de las conversaciones que tienes con amigos que hace unos meses que no ves, van a esa linea. Y yo me pregunto cuánto pesa el hecho de que el equipo no gane partidos. O que seamos de personas y no realmente del Valencia. Y se lo digo a todos. Algunos lo entienden e incluso van más allá, porque analizamos el curso 18/19 y le sacamos pegas, aun siendo histórico.
“¿Cuántos a cuánto o cómo conseguir lo que hay que conseguir? Esa es la pregunta y la forma más honesta de darle un giro a todo esto. Igual esa fórmula, a priori tan descabellada y loca, es la única que valga.
¿Cuántos jugadores de la actual plantilla del Valencia sirven la temporada 20/21? Una buena pregunta, y no porque la hagamos nosotros, claro está. Y la respuesta tiene que ser dada por técnicos, no por nosotros, que por mucho que todos llevemos dentro un entrenador o un director deportivo, no tenemos ni un 10% de la información necesaria para tomar estas decisiones, más allá de nuestras filias y fobias, que desde luego, las tenemos.
“Lim está en el Valencia para hacer negocios con Jorge Mendes”. Esta frase es poco menos que un dogma de fe en algunos sectores. Y es que además alguno está totalmente convencido que el club lleva vendiendo jugadores sin parar desde que llego Lim. Y comprando también, y comprando.
En solo un año el valencianismo ha pasado de la felicidad y la ilusión a la nada, actualmente estamos ante un club roto que se parece demasiado al de épocas anteriores (las malas). Voro se ha vuelto a hacer cargo del equipo y evidentemente se le puede reprochar muy poco ya que su implicación es máxima. A pesar del lamentable partido que hicieron los jugadores el entrenador dio la cara por ellos, era lo que se esperaba aunque si somos sinceros hay que reconocer que lo hizo de manera excesiva.
El Valencia va directo a una revolución deportiva del nivel de 2017. Es necesaria por muchas cosas, aunque estemos hablando de jugadores de un enorme nivel (los que salieron aquel verano no eran malos tampoco), y es un proceso de regeneración que se debe ir dando siempre. Cuando se ha tenido miedo a hacerlo, en el Valencia y en otro sitio, el desastre siempre se ha terminado produciendo. ¿Que no? El equipo del Doblete tocó su techo en 2004.
Los jugadores del Valencia parecen haber tirado la temporada por completo, han sido incapaces de sumar un solo punto en tres partidos y además no vieron portería. Peor imposible. Hubo cambio de entrenador pero el equipo no ha reaccionado, razón de más para pensar que los problemas vienen de lejos y no era Celades el único responsable. Ningún futbolista de la plantilla está dando la talla pero sorprende el bajo nivel de efectivos como Parejo o Ferran Torres.
El entorno debe apretar al dueño del Valencia, a Peter Lim y a su empresa, Meriton. Y por extensión a todos los empleados de la misma que rigen los destinos del club. ¿Alguien normal pone en duda esto? Pero hace tiempo que esa visión de las cosas ha quedado reducida a olvidarnos de Lim cuando se gana, como si no tuviera nada que ver, y al insulto inadmisible cuando tenemos un año que es malo o muy malo.
“Este fútbol y este Valencia me dan asco”. Pon esta frase u otras similares. En esta época de reencuentros, muchas de las conversaciones que tienes con amigos que hace unos meses que no ves, van a esa linea. Y yo me pregunto cuánto pesa el hecho de que el equipo no gane partidos. O que seamos de personas y no realmente del Valencia. Y se lo digo a todos. Algunos lo entienden e incluso van más allá, porque analizamos el curso 18/19 y le sacamos pegas, aun siendo histórico.