“Peter Lim debe vender el Valencia”. Empieza a ser un cierto clamor en el entorno, pero quiero ver si es fruto del cabreo e indignación que tenemos todos con este fin de curso, responde a una corriente de opinión que llevaba dormida un par de años, o es que realmente tenemos un plan tangible y real, posible a fin de cuentas. El dueño no va a vender sus acciones en el corto plazo de tiempo, entre otras cosas y fundamentalmente, porque no hay nadie que se las quiera comprar.