El valencianismo está decepcionado y hay pocas cosas con las que ilusionarse, la mente de jugadores y aficionados ya está puesta en la siguiente temporada a pesar de que el equipo todavía conserva alguna opción de llegar a Europa.
El valencianismo está decepcionado y hay pocas cosas con las que ilusionarse, la mente de jugadores y aficionados ya está puesta en la siguiente temporada a pesar de que el equipo todavía conserva alguna opción de llegar a Europa.
Cuando nuestro querido Peter Lim vino a Valencia por primera vez a conocer el juguete que terminaba de adquirir, seguro que la Fundación, que regentaba el club en aquel momento, le llevó al Bar Torino, donde se fundó nuestro club, y donde nació un “sentiment “: el valencianisme. Naturalmente lo debieron de llevar a Mestalla, y el bueno de Peter debió preguntarse de donde venía ese nombre.
“Lo mejor que le puede pasar al Valencia es que lo refundemos, empecemos en la última división, y sea de nuevo nuestro”. Este argumento está en la calle, y el problema es que quien lo dice hasta lo piensa... y se lo cree. Y cuando uno lo lee, debe hacer verdaderos esfuerzos para contener su lengua, porque la cantidad de burradas que me saldrían por la boca superan, con mucho, las que recibo por no insultar a Peter Lim todos los días.
Laurent Blanc va a ser el nuevo entrenador del Valencia. O eso es al menos lo que están dando por sentado en media Europa, especialmente en Francia, donde se viene insistiendo en este tema desde hace ya varias semanas. Blanc lleva sonando tiempo, su nombre lo destapó el prestigioso diario galo L’Equipe, y nadie, de forma extraoficial, ha hecho el más mínimo amago de desmentirlo, algo que sin duda hubiera sucedido.
¿Un cedido como fichaje estrella para la delantera del Valencia? Pues que ahora mismo nadie descarte este contexto, porque el gran favorito para ser el refuerzo del club de Mestalla arriba es Raúl de Tomás, que ha descendido con el Espanyol a Segunda, y que podría salir a préstamo el curso que viene, tal y como reza en su contrato... en caso de que los pericos bajaran. La idea de los catalanes en este contexto era clara: cuando lo fichan, la salvación estaba casi imposible, y han terminado hundidos.
Lo que necesita el Nuevo Mestalla son soluciones urgentes (además de explicaciones, pero siempre en paralelo), y menos amenazas al Valencia. Sí, al Valencia, no a Peter Lim, que tendemos a confundir los términos, porque viene muy bien para ciertas cosas. Lo que ha sucedido estos últimos días entre el Ayuntamiento y el club no tiene sentido, ninguno, y no ayuda a nada ni a nadie.
El Valencia jugó uno de los peores partidos de la temporada, se esperaba que tras el triunfo ante el Valladolid el equipo pudiera engancharse y mantuviera la fe en busca de Europa. Ni siquiera con un hombre más el Valencia fue competitivo, pero ya desde el principio se vio a un Valencia desmotivado y superado por el penúltimo de la tabla.
El valencianismo está decepcionado y hay pocas cosas con las que ilusionarse, la mente de jugadores y aficionados ya está puesta en la siguiente temporada a pesar de que el equipo todavía conserva alguna opción de llegar a Europa.
“Lo mejor que le puede pasar al Valencia es que lo refundemos, empecemos en la última división, y sea de nuevo nuestro”. Este argumento está en la calle, y el problema es que quien lo dice hasta lo piensa... y se lo cree. Y cuando uno lo lee, debe hacer verdaderos esfuerzos para contener su lengua, porque la cantidad de burradas que me saldrían por la boca superan, con mucho, las que recibo por no insultar a Peter Lim todos los días.
Cuando nuestro querido Peter Lim vino a Valencia por primera vez a conocer el juguete que terminaba de adquirir, seguro que la Fundación, que regentaba el club en aquel momento, le llevó al Bar Torino, donde se fundó nuestro club, y donde nació un “sentiment “: el valencianisme. Naturalmente lo debieron de llevar a Mestalla, y el bueno de Peter debió preguntarse de donde venía ese nombre.
Laurent Blanc va a ser el nuevo entrenador del Valencia. O eso es al menos lo que están dando por sentado en media Europa, especialmente en Francia, donde se viene insistiendo en este tema desde hace ya varias semanas. Blanc lleva sonando tiempo, su nombre lo destapó el prestigioso diario galo L’Equipe, y nadie, de forma extraoficial, ha hecho el más mínimo amago de desmentirlo, algo que sin duda hubiera sucedido.
“Ojalá el Valencia baje a Segunda, titula un medio nacional, según el cual, esto es un “sentir general” en la afición. Pues yo os transmito mi “sentir general”: ojalá os vayáis a la mierda”. Las palabras son mías, y las suscribo una y mil veces.
¿Un cedido como fichaje estrella para la delantera del Valencia? Pues que ahora mismo nadie descarte este contexto, porque el gran favorito para ser el refuerzo del club de Mestalla arriba es Raúl de Tomás, que ha descendido con el Espanyol a Segunda, y que podría salir a préstamo el curso que viene, tal y como reza en su contrato... en caso de que los pericos bajaran. La idea de los catalanes en este contexto era clara: cuando lo fichan, la salvación estaba casi imposible, y han terminado hundidos.
Lo que necesita el Nuevo Mestalla son soluciones urgentes (además de explicaciones, pero siempre en paralelo), y menos amenazas al Valencia. Sí, al Valencia, no a Peter Lim, que tendemos a confundir los términos, porque viene muy bien para ciertas cosas. Lo que ha sucedido estos últimos días entre el Ayuntamiento y el club no tiene sentido, ninguno, y no ayuda a nada ni a nadie.
El Valencia jugó uno de los peores partidos de la temporada, se esperaba que tras el triunfo ante el Valladolid el equipo pudiera engancharse y mantuviera la fe en busca de Europa. Ni siquiera con un hombre más el Valencia fue competitivo, pero ya desde el principio se vio a un Valencia desmotivado y superado por el penúltimo de la tabla.