“Lo mejor que le puede pasar al Valencia es que lo refundemos, empecemos en la última división, y sea de nuevo nuestro”. Este argumento está en la calle, y el problema es que quien lo dice hasta lo piensa... y se lo cree. Y cuando uno lo lee, debe hacer verdaderos esfuerzos para contener su lengua, porque la cantidad de burradas que me saldrían por la boca superan, con mucho, las que recibo por no insultar a Peter Lim todos los días.