El Valencia y sus peñas no pueden estar en pie de guerra. Dije lo mismo hace años, cuando comenzaron las hostilidades con la Curva Nord, que terminó con la grada de animación de Mestalla en nada. Y era lo mejor que le había pasado al estadio en muchos años. Ni la APV puede estar pegando siempre la “cabotà”, porque eso al final no sirve de nada, ni tampoco se puede estar a bofetadas con una entidad que aglutina a tantos miles de valencianistas por todo el mundo.