La única forma de poder cambiar el Valencia de Peter Lim es comprando al actual máximo accionista su 84% del club. Y eso se hace con dinero. Todo lo que se salga de esta ecuación, simple y sin ninguna complicación, es hacerse trampas al solitario. Lim no se va a marchar por la presión popular, aunque mañana Mestalla esté lleno hasta la bandera.