Valencia Basket cayó derrotado en Belgrado frente a Partizan el 27 de marzo tras un partido que se extendió hasta la segunda prórroga. Las 22 pérdidas de balón condenaron a los de Pedro Martínez en una eliminatoria que tenían controlada durante gran parte del encuentro.
El equipo valenciano dominó prácticamente todo el partido. Arrancó el primer cuarto con ventaja (17-27) y mantuvo el pulso hasta llegar al descanso con empate a 41. Ojo al dato: Valencia Basket llegó a tener siete puntos de renta (59-66) antes del último cuarto.
Las pérdidas condenan a Valencia Basket
"La escalofriante cifra de 22 balones perdidos explica una derrota muy dolorosa", resume la actuación del conjunto taronja. Partizan, dirigido por Joan Peñarroya, aprovechó cada error valenciano para mantenerse vivo en el partido.
Los serbios robaron diez balones clave en los primeros compases del encuentro. Pero fue en los momentos decisivos cuando Valencia Basket se desplomó: diez pérdidas después de recibir una canasta que puso a Partizan por delante por primera vez en todo el partido.
Pedro Martínez ve escapar la final
El Valencia Basket había logrado una renta de seis puntos (49-55) en el tercer cuarto. Todo parecía encarrilado para los intereses valencianos, que habían controlado el ritmo durante tres cuartos completos.
Sin embargo, la falta de precisión en los pases resultó letal. "Con un poco más de precisión en los envíos no hubiera siquiera tenido que jugar la prórroga", evidencia lo cerca que estuvo el conjunto de Pedro Martínez de sellar su pase a la final.
Una eliminatoria que se escapa de las manos
La derrota en doble prórroga supone un mazazo para las aspiraciones del Valencia Basket. El equipo había demostrado su superioridad durante gran parte del encuentro, pero los errores no forzados lastraron su rendimiento en los momentos clave.
Ahora, Valencia Basket deberá recomponerse rápidamente para afrontar los próximos compromisos. La temporada sigue viva, pero esta eliminatoria deja un sabor muy amargo en La Fonteta tras una oportunidad desperdiciada en Belgrado.