Hasta que Peter Lim no venda el Valencia no habrá cambios gigantes, aunque hay gente dentro, mucha gente, que trabaja todos los días para que sucedan cosas distintas y, a ser posible, positivas. Pero en lo esencial, en lo que al final nos llega a todos como aficionados, que no es otra cosa que una gran inversión en fichajes, acorde con lo que queremos ser, y que no nos tenga tan alejados de los mejores como lleva sucediendo desde hace 6 años.
El club está mejor hoy que hace unos meses, eso es indiscutible, porque la operación de Goldman Sachs nos arregla muchas cosas y pone orden en la casa, que era algo fundamental. Eso y poner en marcha el Nuevo Mestalla, garantizar el 100% de la obra hasta su inauguración, porque el futuro campo será el que nos genere los ingresos para poder pagar todo esto y ser autosuficientes, aunque mañana venga y nos compre otro, que será lo que pase antes o después.
El gran cambio será con un nuevo propietario, aunque con el actual debemos recorrer todavía un trecho del camino en condiciones muy distintas a las anteriores, pero sin volvernos locos, porque los tiempos de gastar, con él, acabaron. Lo digo porque inflar las expectativas, por parte de quien sea, es algo negativo y que sólo busca encabronar al personal, como si no hubiera ya suficientes motivos como para estar de mala leche casi a diario.