Si el Valencia cierra la venta de Jeison Murillo de forma definitiva al Barcelona por 25 millones de euros, más del doble que lo que costó, a lo que habría que añadir los 2 kilos que pagan los culés por 6 meses de cesión, ¿la decisión de sacarlo seguiría siendo mala o ya nos cambiaría la cara a todos? Es una pregunta sensata, que nadie se ofenda, y si el 1 de julio resulta que Murillo la ha roto en el Non Camp y pagan esa cifra, todo lo que estamos pensando y diciendo hoy, que seguirá siendo tan verdad como ahora, pasará a un segundo plano. Aquí el debate no es ese, sino Marcelino, y no podemos desviar la atención a otro lado. Porque al final, un jugador comprado por 12, con apenas 20 patios jugados, que sea vendido por 25, es negocio redondo.
Alguien debe explicar a la afición del Valencia la salida de Murillo https://t.co/erFd7s0feK
— locos por el fútbol (@locosvcf) 20 de diciembre de 2018
Como me dijo un día Javier Subirats, a mi y a todo aquel que le preguntaba por el secreto del mejor Valencia de toda la historia, miedo a vender no hay que tener nunca, siempre y cuando el repuesto esté claro y cerrado. Y ahora mismo me da la sensación de que no hay miedo en el Valencia, porque el que venga por Murillo puede estar claro, y podría haber venido ya el pasado verano.
Oficial: Jeison Murillo, nuevo fichaje del Barcelona https://t.co/yfVfbmZsIo pic.twitter.com/RZV48qmr7C
— locos por el fútbol (@locosvcf) 20 de diciembre de 2018