Renzo Saravia está ganando terreno en el Valencia CF tras demostrar mayor solidez en su segunda titularidad ante el Girona en Mestalla. El lateral argentino, que llegó en febrero de 2026 como fichaje de emergencia para cubrir la baja de Dimitri Foulquier, comienza a justificar su incorporación cuando restan cinco jornadas para el final de temporada.
De la sombra al protagonismo en Mestalla
El defensa había vivido prácticamente en el anonimato desde su estreno en Mallorca. Su llegada fue vista como "una incorporación de emergencia sin demasiado sentido" por parte de la afición che, que cuestionaba la operación en el mercado invernal.
Sin embargo, frente al Girona FC se le vio "más asentado, más cómodo y con mayor confianza para incorporarse al ataque". Una evolución que no pasa desapercibida para Carlos Corberán, que busca alternativas ante los problemas físicos de Thierry Correia.
El contexto que favorece al argentino
Los problemas físicos del portugués han abierto una ventana de oportunidad para Saravia. El técnico necesita efectivos fiables en una posición que ha dado quebraderos de cabeza durante toda la campaña.
"Lo que parecía un fichaje sin sentido, se ha convertido en un buen parche en esta recta final", reconocen desde el entorno del club. Una transformación que llega en el momento más delicado de la temporada.
Cinco jornadas para consolidarse
El lateral argentino tiene por delante cinco encuentros para demostrar que puede ser una pieza útil en los planes de futuro del Valencia CF. Su progresión defensiva y su mayor participación en ataque son señales positivas para Corberán.
La confianza mostrada en Mestalla contrasta con sus primeras apariciones, donde se mostraba dubitativo y sin la intensidad requerida. Ahora, pa que nos vamos a engañar, parece otro jugador.
El Valencia CF necesita certezas en todas las líneas de cara al tramo decisivo. Y Saravia, que parecía condenado al ostracismo, se perfila como una alternativa real en el lateral derecho. Ojo al dato: de ser un fichaje cuestionado a convertirse en solución. Que no es poco en estos tiempos que corren en Mestalla.