"Unai Emery me ha hablado muy bien del Valencia", decía el bueno de Gonçalo Guedes en su presentación como jugador valencianista. Y hombre, se agradece, porque la figura del técnico vasco y su relación con la entidad de Mestalla da para libro. Es un tipo especial, de eso no cabe la menor duda, con sus cosas muy suyas, buenas y malas, y servidor ha tenido mejor relación con él cuando se ha marchado de aquí que cuando ha estado.
El Valencia debe aprovechar las jugadas a balón parado, la falta de eficacia de los delanteros y el estilo del equipo esta temporada conceden una importancia vital a este tipo de jugadas. El equipo tiene a futbolistas como Parejo o Carlos Soler, ambos con un gran golpeo de balón tanto a la hora de asistir como lanzando a puerta, pero no hay que olvidarse de la solidez defensiva. El Atlético es uno de los conjuntos más peligrosos en este aspecto y Simeone tratará de sacar provecho el próximo fin de semana en Mestalla.
"El Valencia debe meter a gente de fútbol, echar a todos los que están y empezar de cero, eso es lo que debe hacer Peter Lim". Clamaban voces sin freno hace apenas unos meses, coincidiendo con el cese de Pako Ayestarán y el primer paso de Voro por el banquillo el año pasado antes del mentiroso de Prandelli.
El Valencia ofrece signos de mejoría pero todavía se encuentra en proceso de construcción, Marcelino ha conseguido cambiar la cara del equipo y dentro del club se ha comenzado a trabajar con cabeza. No es momento de dejarse llevar por la euforia sino de mantener la calma y sobre todo trabajar, el equipo debe abstraerse del entorno y mantener la humildad. Precisamente estos valores han sido los que han llevado al Atlético de Madrid a vivir un ciclo glorioso.
Marcelino García Toral ha cambiado la cara del Valencia CF, el asturiano asumió el reto de llegar a un club en horas muy bajas y confió en las promesas del equipo directivo. Lo cierto es que desde su llegada todo ha funcionado a la perfección y falta por ver como reaccionará el técnico cuando los resultados no acompañen, siempre ha sido un entrenador problemático pero de momento ha conseguido que los críticos se olviden de su lado más difícil.
"El Valencia debe meter a gente de fútbol, echar a todos los que están y empezar de cero, eso es lo que debe hacer Peter Lim". Clamaban voces sin freno hace apenas unos meses, coincidiendo con el cese de Pako Ayestarán y el primer paso de Voro por el banquillo el año pasado antes del mentiroso de Prandelli.
"Unai Emery me ha hablado muy bien del Valencia", decía el bueno de Gonçalo Guedes en su presentación como jugador valencianista. Y hombre, se agradece, porque la figura del técnico vasco y su relación con la entidad de Mestalla da para libro. Es un tipo especial, de eso no cabe la menor duda, con sus cosas muy suyas, buenas y malas, y servidor ha tenido mejor relación con él cuando se ha marchado de aquí que cuando ha estado.
El Valencia debe aprovechar las jugadas a balón parado, la falta de eficacia de los delanteros y el estilo del equipo esta temporada conceden una importancia vital a este tipo de jugadas. El equipo tiene a futbolistas como Parejo o Carlos Soler, ambos con un gran golpeo de balón tanto a la hora de asistir como lanzando a puerta, pero no hay que olvidarse de la solidez defensiva. El Atlético es uno de los conjuntos más peligrosos en este aspecto y Simeone tratará de sacar provecho el próximo fin de semana en Mestalla.
El Valencia ofrece signos de mejoría pero todavía se encuentra en proceso de construcción, Marcelino ha conseguido cambiar la cara del equipo y dentro del club se ha comenzado a trabajar con cabeza. No es momento de dejarse llevar por la euforia sino de mantener la calma y sobre todo trabajar, el equipo debe abstraerse del entorno y mantener la humildad. Precisamente estos valores han sido los que han llevado al Atlético de Madrid a vivir un ciclo glorioso.
Marcelino García Toral ha cambiado la cara del Valencia CF, el asturiano asumió el reto de llegar a un club en horas muy bajas y confió en las promesas del equipo directivo. Lo cierto es que desde su llegada todo ha funcionado a la perfección y falta por ver como reaccionará el técnico cuando los resultados no acompañen, siempre ha sido un entrenador problemático pero de momento ha conseguido que los críticos se olviden de su lado más difícil.