Si entras a un vestuario y mientes, aunque sea por boca de un tercero, y tú mismo estés siendo engañado, estás muerto, jamas podrás volver a pisarlo y que alguien te respete. No sé cómo son muchos ámbitos de la vida, no los he vivido, pero conozco el fútbol y su parte más amarga, a la perfección. Hace dos años entré a un vestuario, en Murcia, y mentí a los jugadores.