Javier Tebas es un tipo muy peculiar al que hay que dar de comer a parte por muchas cosas. He tenido ala oportunidad de coincidir con él en varias ocasiones, alguna en su despacho, y no recuerdo una sola en la que no acabáramos discutiendo, y yo recibiendo gritos de su parte. Es decir, entre la lista de mis mejores amigos no está, no le felicito la Navidad ni por su cumpleaños, y no le debo ni me debe nada.