La primera final de Javi Gracia con el Valencia era contra el Cádiz, y el técnico navarro apostaba por su clásico 4-4-2 con todos jugando en su sitio, incluyendo a Correia en el lateral derecho. La primera la tenían los visitantes en un balón parado, pero lo cierto es que no se salía mal. Faltaba un punto de presión en el último tercio de campo, pero el plan de partido volvía a ser robar y correr cara a la portería contraria.