Es habitual que los futbolistas tengan que buscar un pasatiempo durante los largos viajes en los que se encuentran habitualmente. Ver una película, leer o jugar a las cartas era un clásico entre cualquier expedición, pero lo del Valencia es otra historia. Y lo es porque el caracter competidor, ganador y ambicioso empieza desde que toma altura el vuelo, hasta que el comandante avisa del aterrizaje. Es la conjura del Super Mario Kart.