El Valencia - Barcelona y el arbitraje de Undiano Mallenco serán para siempre uno de esos escándalos sonados de la historia de Mestalla, con el Barça ganando con ayudas impropias y con un final de partido marcado por un imbécil con una botella y unos jugadores que que ya demasiadas veces faltan al respeto al público con insultos y provocaciones, y al final, el respetable es el que pague este circo, en el que por cierto hay demasiados payasos de los malos.