El sistema de juego perfecto para el Valencia de Albert Celades ha quedado demostrado que es, simplemente, el que mejor le venga al partido en cada momento, pero siempre partiendo de una idea propia inicial. El ejemplo evidente es del encuentro del Villarreal, en el que el equipo partió de su clásico 4-4-2 para luego mudar a un 4-3-3 con Carlos Soler metido de interior, algo que resultó clave para poder ganar el choque.
La quinta cartulina amarilla que vio Dani Parejo en el estadio de Los Cármenes de Granada no sólo le afectará a él, sancionado y baja para recibir el sábado al Rayo Vallecano en Mestalla, sino que volverá a plantearle a Nuno la disyuntiva de volver al 4-4-2 o quedarse con el trivote en la mitad de la cancha.
El sistema de juego perfecto para el Valencia de Albert Celades ha quedado demostrado que es, simplemente, el que mejor le venga al partido en cada momento, pero siempre partiendo de una idea propia inicial. El ejemplo evidente es del encuentro del Villarreal, en el que el equipo partió de su clásico 4-4-2 para luego mudar a un 4-3-3 con Carlos Soler metido de interior, algo que resultó clave para poder ganar el choque.
La quinta cartulina amarilla que vio Dani Parejo en el estadio de Los Cármenes de Granada no sólo le afectará a él, sancionado y baja para recibir el sábado al Rayo Vallecano en Mestalla, sino que volverá a plantearle a Nuno la disyuntiva de volver al 4-4-2 o quedarse con el trivote en la mitad de la cancha.