El Valencia ha conseguido un fichaje enorme, un jugador extraordinario, y la vida ha ganado un luchador incansable que ha superado una grave enfermedad y que ya está de vuelta con todo, algo que ya se estaba empezando a dar desde hacía unas semanas, pero que ha visto cómo se daba un paso más.
No pretendo que nadie entienda lo que voy a escribir, porque me vale con que el protagonista lo haga, porque él y sólo sabe por lo que ha pasado, lo que le queda, y lo mucho que todavía tiene que luchar, pero que Salva Ruiz, ese extraordinario lateral y extremo zurdo de la cantera del Valencia, que cuando se juntaba en el campo con su amigo José Luis Gaya daban miedo (y los he tenido de rivales y hablo por propia experiencia), se haya vuelto a vestir de corto, aunque sea con zapatillas, y vuelva al tajo, es algo para celebrar por todo lo
Jaume Domènech es el líder absoluto de este Valencia, dentro del campo cuando se lo han permitido, y desde luego fuera, porque tiene mil gestos que se ven o otros diez mil que no se ven y suman tanto o más. Su forma de proyectarse, su estela, es gigante, es absoluta, es excelsa.
El Valencia ha conseguido un fichaje enorme, un jugador extraordinario, y la vida ha ganado un luchador incansable que ha superado una grave enfermedad y que ya está de vuelta con todo, algo que ya se estaba empezando a dar desde hacía unas semanas, pero que ha visto cómo se daba un paso más.
No pretendo que nadie entienda lo que voy a escribir, porque me vale con que el protagonista lo haga, porque él y sólo sabe por lo que ha pasado, lo que le queda, y lo mucho que todavía tiene que luchar, pero que Salva Ruiz, ese extraordinario lateral y extremo zurdo de la cantera del Valencia, que cuando se juntaba en el campo con su amigo José Luis Gaya daban miedo (y los he tenido de rivales y hablo por propia experiencia), se haya vuelto a vestir de corto, aunque sea con zapatillas, y vuelva al tajo, es algo para celebrar por todo lo
Jaume Domènech es el líder absoluto de este Valencia, dentro del campo cuando se lo han permitido, y desde luego fuera, porque tiene mil gestos que se ven o otros diez mil que no se ven y suman tanto o más. Su forma de proyectarse, su estela, es gigante, es absoluta, es excelsa.