Para ganar al campeón de copa el Valencia tendrá que ponerse el mono de trabajo y olvidar las polémicas externas de la semana. Analizamos las claves, no hay excusa para no competir.
Contundencia en las áreas
Para ganar al campeón de copa el Valencia tendrá que ponerse el mono de trabajo y olvidar las polémicas externas de la semana. Analizamos las claves, no hay excusa para no competir.
Contundencia en las áreas
El Valencia recibe esta semana a una Real Sociedad en estado de euforia, los campeones de copa vienen de jugar dos derbis que no olvidarán. En uno de ellos levantaron la Copa del Rey y el pasado miércoles su eterno rival les hizo el "paseíllo" antes de empatar en el Reale Arena. Los donostiarras llegan con mucho castigo en las piernas y una enfermería cargada de efectivos, y en frente tendrán a un Valencia que se está mostrando muy sólido en Mestalla y necesita sumar para asegurar la permanencia.
Ante el Cádiz se volvió a demostrar que Javi Gracia no cuenta con las incorporaciones del mercado invernal, solo jugaron en ocasiones muy puntuales y los números no engañan. Si sumamos el total de minutos disputados por los tres, y multiplicamos los 90 minutos por tres y por los ocho encuentros que ha disputado el Valencia desde su llegada, el resultado es que entre ellos no llegan al 13% del total de minutos del equipo. Por tanto, a nivel global han sido muy secundarios y ninguno de ellos ha tenido continuidad.
Marcelino García Toral y Mateu Alemany son agua pasada para el Valencia, es un error estar permanentemente pendientes de su recorrido profesional ya que no aporta nada a la actualidad valencianista. Dicho esto, no se puede negar que el punto de inflexión que marcó el inicio del caos fue la destitución de Marcelino y la posterior salida de Mateu Alemany. Han pasado 19 meses desde entonces y la tendencia ha sido negativa en todos los sentidos.
Nadie podía imaginar que el Cádiz-Valencia iba a convertirse en uno de los partidos de la temporada, obviamente por un hecho muy negativo. El duelo ha sido noticia en todas las esferas y el incidente entre Cala y Diakhaby ha terminado convirtiéndose en una batalla de declaraciones cruzadas y demasiadas lagunas. Parece que el pescado está vendido y tendremos pocas novedades más allá de una posible sanción al jugador del Cádiz que sinceramente no se espera.
El Valencia está viviendo una temporada muy complicada, era algo que se preveía después de las ventas que se produjeron este verano. El centro del campo quedó totalmente desierto de efectivos con las ventas de Parejo, Coquelin y Kondogbia. A Gracia le costó dar con la tecla y tuvo que improvisar una medular con lo que tenía, Soler fue recolocado y la gran sorpresa fue Uros Racic.
El Valencia fue incapaz de sumar un punto en Cádiz y acumula cuatro derrotas consecutivas lejos de Mestalla, una racha absolutamente decepcionante y que nunca se había producido desde que Meriton aterrizó en Mestalla.
El Valencia hizo un partido decente ante el Cádiz pero falló en los momentos decisivos, la falta de pegada condenó al equipo y el Cádiz aprovechó su momento. Si quedaba alguna duda de que esta temporada ya está finiquitada el resultado de ayer lo confirmó. Poco se puede esperar de un curso en el que tan solo resta asegurar la permanencia, la poca calidad de los equipos de la parte baja ha permitido al Valencia estar relativamente tranquilo a pesar del nefasto rendimiento.
Para ganar al campeón de copa el Valencia tendrá que ponerse el mono de trabajo y olvidar las polémicas externas de la semana. Analizamos las claves, no hay excusa para no competir.
Contundencia en las áreas
Marcelino García Toral y Mateu Alemany son agua pasada para el Valencia, es un error estar permanentemente pendientes de su recorrido profesional ya que no aporta nada a la actualidad valencianista. Dicho esto, no se puede negar que el punto de inflexión que marcó el inicio del caos fue la destitución de Marcelino y la posterior salida de Mateu Alemany. Han pasado 19 meses desde entonces y la tendencia ha sido negativa en todos los sentidos.
El Valencia recibe esta semana a una Real Sociedad en estado de euforia, los campeones de copa vienen de jugar dos derbis que no olvidarán. En uno de ellos levantaron la Copa del Rey y el pasado miércoles su eterno rival les hizo el "paseíllo" antes de empatar en el Reale Arena. Los donostiarras llegan con mucho castigo en las piernas y una enfermería cargada de efectivos, y en frente tendrán a un Valencia que se está mostrando muy sólido en Mestalla y necesita sumar para asegurar la permanencia.
Nadie podía imaginar que el Cádiz-Valencia iba a convertirse en uno de los partidos de la temporada, obviamente por un hecho muy negativo. El duelo ha sido noticia en todas las esferas y el incidente entre Cala y Diakhaby ha terminado convirtiéndose en una batalla de declaraciones cruzadas y demasiadas lagunas. Parece que el pescado está vendido y tendremos pocas novedades más allá de una posible sanción al jugador del Cádiz que sinceramente no se espera.
Ante el Cádiz se volvió a demostrar que Javi Gracia no cuenta con las incorporaciones del mercado invernal, solo jugaron en ocasiones muy puntuales y los números no engañan. Si sumamos el total de minutos disputados por los tres, y multiplicamos los 90 minutos por tres y por los ocho encuentros que ha disputado el Valencia desde su llegada, el resultado es que entre ellos no llegan al 13% del total de minutos del equipo. Por tanto, a nivel global han sido muy secundarios y ninguno de ellos ha tenido continuidad.
El Valencia está viviendo una temporada muy complicada, era algo que se preveía después de las ventas que se produjeron este verano. El centro del campo quedó totalmente desierto de efectivos con las ventas de Parejo, Coquelin y Kondogbia. A Gracia le costó dar con la tecla y tuvo que improvisar una medular con lo que tenía, Soler fue recolocado y la gran sorpresa fue Uros Racic.
El Valencia fue incapaz de sumar un punto en Cádiz y acumula cuatro derrotas consecutivas lejos de Mestalla, una racha absolutamente decepcionante y que nunca se había producido desde que Meriton aterrizó en Mestalla.
El Valencia hizo un partido decente ante el Cádiz pero falló en los momentos decisivos, la falta de pegada condenó al equipo y el Cádiz aprovechó su momento. Si quedaba alguna duda de que esta temporada ya está finiquitada el resultado de ayer lo confirmó. Poco se puede esperar de un curso en el que tan solo resta asegurar la permanencia, la poca calidad de los equipos de la parte baja ha permitido al Valencia estar relativamente tranquilo a pesar del nefasto rendimiento.