Para quien no haya vivido in situ una Junta de Accionistas del Valencia, tanto ordinaria como extraordinaria, que igual da, sinceramente, no es algo que le recomiende servidor, que ha vivido y contado muchas, unas muy importantes, otras, simplemente, interminables, y algunas, lisa y llanamente, para preguntarte qué demonios haces ahí perdiendo horas valiosas de tu vida. Y en algunas épocas han sido muuuuuchas horas, no unas cuentas.