Las filtraciones son como los pedos, que el culpable es el primero que se queja. Pero lo que importa no es el origen de las informaciones, sino saber la verdad y gracias a ella el levantinismo puede hacerse una idea de cómo ha sido el mercado de enero para el Levante. Difícil. El objetivo real era traer a dos delanteros y al final sólo ha venido uno. Y encima con unos números que no invitan precisamente a la ilusión, pero que llevan la firma de un jugador pretendido por otros clubes italianos.