El orgullo de tener jugadores como José Luis Gayà en el Valencia es algo que deberíamos valorar mucho más. Porque al final lo damos por hecho, lo tomamos como algo normal, y casi siempre acaba pasando por alto. El crecimiento del de Pedreguer dentro y fuera del campo, en el fútbol y en lo que no es el fútbol, ha sido exponencial desde hace 3 años. Y sobre todo sale a relucir cuando las cosas se tuercen, cuando no todo es un camino de rosas.