Dani Parejo me puso de los nervios el pasado sábado contra el Betis. Voy a escribir un artículo desde las sensaciones de un aficionado en la grada mucho más que desde el punto de vista de un analista, que al final es lo que debería ser. Esa jugada en la primera parte en la que arriesga de una manera inapropiada, pierde el balón y casi nos cuesta un gol es la que me pone en guardia.
Dani Parejo siente el Valencia como lo puede sentir yo, o cualquiera de nosotros. Con el añadido de que él además es el capitán del equipo, uno de sus jugadores más importantes, y sabe que va a ser una leyenda, con lo que tira del carro dentro y fuera del campo. Parejo ha descrito cómo estamos cientos de miles de valencianistas simplemente diciendo cómo se siente, hablando de sentido común y siendo sincero, humano y cercano. Esos son los jugadores que quiero, ese es el club que quiero.
Nunca he sido de Dani Parejo. De hecho, hasta hace poco más de año y medio, le tenía hasta cierta ojeriza. Es un de los pocos casos que recuerdo en el que un futbolista me ha ganado por lo personal y no por lo futbolístico. Cuando detectas a alguien con sentido de pertenencia en el Valencia, al menos eso me pasa a mi, es como si sintieras una debilidad que te hace mirarlo con otros ojos.
El Valencia fue vapuleado de nuevo lejos de Mestalla, el equipo jugó un partido indigno y confirmó que se encuentra inmerso en una grave crisis de resultados. De poco sirven las disculpas vacías aunque en el día de ayer Dani Parejo lanzó un mensaje a la propiedad, los jugadores aprecian que las decisiones del club no son las correctas. Celades no es el mayor culpable aunque obviamente tiene parte de la responsabilidad, desde que comenzó 2020 la situación se le ha ido de las manos.
Dani Parejo siente el Valencia como lo puede sentir yo, o cualquiera de nosotros. Con el añadido de que él además es el capitán del equipo, uno de sus jugadores más importantes, y sabe que va a ser una leyenda, con lo que tira del carro dentro y fuera del campo. Parejo ha descrito cómo estamos cientos de miles de valencianistas simplemente diciendo cómo se siente, hablando de sentido común y siendo sincero, humano y cercano. Esos son los jugadores que quiero, ese es el club que quiero.
Dani Parejo me puso de los nervios el pasado sábado contra el Betis. Voy a escribir un artículo desde las sensaciones de un aficionado en la grada mucho más que desde el punto de vista de un analista, que al final es lo que debería ser. Esa jugada en la primera parte en la que arriesga de una manera inapropiada, pierde el balón y casi nos cuesta un gol es la que me pone en guardia.
Nunca he sido de Dani Parejo. De hecho, hasta hace poco más de año y medio, le tenía hasta cierta ojeriza. Es un de los pocos casos que recuerdo en el que un futbolista me ha ganado por lo personal y no por lo futbolístico. Cuando detectas a alguien con sentido de pertenencia en el Valencia, al menos eso me pasa a mi, es como si sintieras una debilidad que te hace mirarlo con otros ojos.
“Este grupo de jugadores del Valencia está convencido y siempre ha reaccionado en los momentos difíciles, siempre se ha unido y tiene para nosotros un crédito muy grande, hemos hecho cosas muy importantes cuando nadie daba un duro por nosotros”.
Dani Parejo es un jugador imprescindible en el actual Valencia, la falta de un sustituto natural y el peso que tiene el futbolista en el equipo hace que lo juegue todo. No escapa a nadie que el capitán del Valencia no está haciendo una buena campaña, lleva varios meses lejos de su mejor nivel.
El Valencia fue vapuleado de nuevo lejos de Mestalla, el equipo jugó un partido indigno y confirmó que se encuentra inmerso en una grave crisis de resultados. De poco sirven las disculpas vacías aunque en el día de ayer Dani Parejo lanzó un mensaje a la propiedad, los jugadores aprecian que las decisiones del club no son las correctas. Celades no es el mayor culpable aunque obviamente tiene parte de la responsabilidad, desde que comenzó 2020 la situación se le ha ido de las manos.