2019 quedará marcado en la memoria de todos los aficionados del Valencia, ha sido el año en el que el club recuperó parte de su grandeza y volvió a la élite de manera definitiva alzando la Copa del Rey en Sevilla. Fue ese el partido más importante, pero a lo largo de este mágico año el valencianismo ha vibrado y sufrido como pocas veces.
Marcelino se ha ido del Valencia de un modo extraño, se podría decir que hasta feo, porque el argumento de la Copa del Rey no tiene sustento, no se soporta, y es muy débil. Y además pone de manifiesto que tanto él como su eterno, que es algo que estaba claro pero quedaba la duda razonable, han estado filtrando sin control desde hace muchas semanas.
2019 quedará marcado en la memoria de todos los aficionados del Valencia, ha sido el año en el que el club recuperó parte de su grandeza y volvió a la élite de manera definitiva alzando la Copa del Rey en Sevilla. Fue ese el partido más importante, pero a lo largo de este mágico año el valencianismo ha vibrado y sufrido como pocas veces.
Marcelino se ha ido del Valencia de un modo extraño, se podría decir que hasta feo, porque el argumento de la Copa del Rey no tiene sustento, no se soporta, y es muy débil. Y además pone de manifiesto que tanto él como su eterno, que es algo que estaba claro pero quedaba la duda razonable, han estado filtrando sin control desde hace muchas semanas.