El Valencia - Atlético de Madrid comenzaba con un once con cambios por parte de Javi Gracia. Lee se quedaba en el banquillo y empezaba el goleador Manu Vallejo. Y eso significaba jugar a otra cosa distinta. Los colchoneros salieron a cuchillo, presionando muy arriba y generando problemas en la salida de balón. Esa presión alta ahogaba al Valencia, que no podía salir. Se defendía bien, pero el acoso era excesivo.