He creído y he defendido a Peter Lim en Valencia. Lo he hecho y no me escondo, lo mismo que no lo llevo haciendo desde 2019, cuando cualquier ser racional ve que aquello no tenía ni pies ni cabeza. Pero repito, lo hice, y eso me generó enemigos y que, algunos que consideraba amigos pero no debían serlo tanto, dejaran de hablarme por el simple hecho de tener unas ideas distintas a las suyas. No reniego de mi pasado, pero tampoco de mi presente.