El Levante está ensayando con un trivote de cara al partido del sábado, pero no tanto porque Juan Ignacio piense en renunciar a su clásico 4-4-2, opción que analizaría más adelante, sino porque quiere preparar fórmulas para neutralizar el temible triángulo blaugrana. Y es que lo primero que ha hecho el técnico azulgrana es disfrazar de Barcelona a uno de los equipos del partidillo que montó ayer. Un once ficticio con titulares y suplentes mezclados en el que el objetivo fue cómo defender ante los de Guardiola.