¿Es un pájaro? ¿Es un avión? No, es Juanfran. El único enmerdado en el posible amaño que continúa en el Levante porque así lo ha pedido Joaquín Caparrós. Decisión tan sorprendente como contradictoria. Sorprendente porque Manolo Salvador, que ha tenido cintura, se lo iba a fumigar también. Contradictoria porque después de adelantarse a los acontecimientos exigiendo que con el muerto de la limpieza no cargaba, Caparrós se ha echado a la espalda un indulto. ¿Por qué a él sí y a los otros no?