Rídiculo, decepción, tristeza, dejadez... Muchos son los adjetivos que pueden unirse al espíritu de este Valencia CF de Miroslav Djukic que navega sin rumbo y a la deriva. Un conjunto que ha dejado escapara la victoria en un partido que se presuponía fácil ante el colista y en el que se adelantó en el marcador. Con Salvo en Singapur, la destitución de Djukic parece aplazarse, que no esfumarse. Parece sentenciado.