Javi Guerra se quiere quedar en el Valencia y el Valencia sólo quiere renovarle. En un mundo medio normal eso sería dos y dos, y por tanto cuatro, pero no lo tiene que ser tanto porque esa operación no sale, no cuaja, y aquí sólo escuchamos cantos de sirena de unos y de otros alimentados por una prensa que está en uno de sus momentos fuertes del año por el mercado de fichajes. Y claro, todo esto hace crecer el pesimismo, con toda la razón del mundo.