Aún no hemos visto a Marcelino García Toral enfadado en el Valencia. Esa sensación no me la quito de encima, y lo hemos podido ver durante todo el verano con los fichajes que tardaban en llegar y con sus mensajes públicos en todas y cada una de las entrevistas que ha ido concediendo. Sigo profundizando en su personalidad, y una de las cosas que me cuentan quienes han trabajado con él es que ha cambiado mucho desde sus primeros años, donde el genio era mucho más fuerte, donde las broncas a ojos de todos se sucedían con una frecuencia notable.