El año 2018 le ha sentado muy mal al Valencia a pesar de las dos últimas victorias, los seis puntos ganados han sido un bálsamo para respirar en la clasificación pero los de Marcelino se han convertido en un equipo que suele ir a remolque en sus partidos.
La pasada temporada Toni Lato fue uno de los jugadores que sorprendió en el tramo final, Voro le dio la alternativa y el canterano no defraudó pese a que la situación del Valencia era difícil. El club le premió con la renovación y su presencia en el primer equipo se entendió como una forma de dar al carril izquierdo un plus de calidad.
El año 2018 le ha sentado muy mal al Valencia a pesar de las dos últimas victorias, los seis puntos ganados han sido un bálsamo para respirar en la clasificación pero los de Marcelino se han convertido en un equipo que suele ir a remolque en sus partidos.
La pasada temporada Toni Lato fue uno de los jugadores que sorprendió en el tramo final, Voro le dio la alternativa y el canterano no defraudó pese a que la situación del Valencia era difícil. El club le premió con la renovación y su presencia en el primer equipo se entendió como una forma de dar al carril izquierdo un plus de calidad.