El Valencia tiene un grave problema que se llama Jeison Murillo. Es evidente, es deportivo (al menos hasta donde todos podemos saber o intuir), y está claro que existe porque si en la primera jornada de Liga se quedaba fuera y entraban 3 centrales de garantías, la lesión de Ezequiel Garay, que lo deja sin viajar a Barcelona, hacía que la lista para Cornellà fuera toda una declaración de intenciones.