El Valencia se impuso al Ebro con un gol de Batshuayi y ya está en octavos de final, los de Marcelino estuvieron muy espesos en la primera mitad pero mejoraron tras el descanso.
El Valencia se impuso al Ebro con un gol de Batshuayi y ya está en octavos de final, los de Marcelino estuvieron muy espesos en la primera mitad pero mejoraron tras el descanso.
El Valencia vive un momento complicado por su situación en la tabla liguera y la eliminación en Champions, es el momento más crítico para Marcelino desde que el asturiano aterrizó en el banquillo de Mestalla. El encuentro ante el CD Ebro debe ser un trámite y no se contempla otro escenario que no sea la clasificación del equipo para octavos, pero además el conjunto de Marcelino está obligado a ofrecer una buena imagen de cara a aumentar la confianza y el crédito.
Nadie podía imaginar que el Valencia llegaría al mes de diciembre en una situación tan lamentable, muy lejos de los puestos de entrada a la Champions y eliminado de la máxima competición europea. La figura de Marcelino está muy tocada ya que el técnico no es capaz de encontrar soluciones en el terreno de juego, sigue confiando en sus mismas ideas pero los resultados son muy negativos.
El Valencia está en crisis y su entrenador, Marcelino García Toral, cuestionado a unos niveles que nadie podría haber imaginado hace unos meses. Las razones “tangibles” son evidentes: 17 puntos de 42 posibles en la Liga, eliminados de la Champions League a falta una jornada para terminar la fase de grupos, y casi todos los fichajes de este pasado verano, sugeridos por el propio entrenador, rindiendo a un nivel más que pobre.
“El partido ante el Sevilla FC no es una final, pero sí vital para nuestras aspiraciones”, decía Mateo Alemany al terminar el duelo contra el Madrid el pasado sábado. Marcelino García Toral decía algo así como “el partido contra el Sevilla decisivo no, porque no hay nada decisivo en la jornada 15 pero es muy importante desde todos los puntos de vista, de puntuación y ánimo”.
El Valencia se impuso al Ebro con un gol de Batshuayi y ya está en octavos de final, los de Marcelino estuvieron muy espesos en la primera mitad pero mejoraron tras el descanso.
El Valencia vive un momento complicado por su situación en la tabla liguera y la eliminación en Champions, es el momento más crítico para Marcelino desde que el asturiano aterrizó en el banquillo de Mestalla. El encuentro ante el CD Ebro debe ser un trámite y no se contempla otro escenario que no sea la clasificación del equipo para octavos, pero además el conjunto de Marcelino está obligado a ofrecer una buena imagen de cara a aumentar la confianza y el crédito.
Nadie podía imaginar que el Valencia llegaría al mes de diciembre en una situación tan lamentable, muy lejos de los puestos de entrada a la Champions y eliminado de la máxima competición europea. La figura de Marcelino está muy tocada ya que el técnico no es capaz de encontrar soluciones en el terreno de juego, sigue confiando en sus mismas ideas pero los resultados son muy negativos.
El Valencia está en crisis y su entrenador, Marcelino García Toral, cuestionado a unos niveles que nadie podría haber imaginado hace unos meses. Las razones “tangibles” son evidentes: 17 puntos de 42 posibles en la Liga, eliminados de la Champions League a falta una jornada para terminar la fase de grupos, y casi todos los fichajes de este pasado verano, sugeridos por el propio entrenador, rindiendo a un nivel más que pobre.
“El partido ante el Sevilla FC no es una final, pero sí vital para nuestras aspiraciones”, decía Mateo Alemany al terminar el duelo contra el Madrid el pasado sábado. Marcelino García Toral decía algo así como “el partido contra el Sevilla decisivo no, porque no hay nada decisivo en la jornada 15 pero es muy importante desde todos los puntos de vista, de puntuación y ánimo”.