El Valencia de Peter Lim durante la crisis del COVID-19. Y también justo después, en el momento de esa llamada "nueva normalidad", que genera, al menos a quien suscribe, un mal rollo terrible por lo siniestro del nombre. El reto que tiene ante sí el máximo accionista de la entidad, que tengo muy claro que durante este proceso se va a convertir en el dueño, porque todos le vamos a exigir a él que ponga las soluciones, es mayor aún si cabe que el del momento en que se hizo con el club.