Muchas cosas no me cuadran en este Valencia de Meriton y de Peter Lim. Tengo muy claro que, más allá de lo evidente, hay algo más que, al menos yo, no llego a ver. No entiendo que un tipo “se cague” en su inversión de muchos millones de euros, que hunda a su empresa en la miseria por puro capricho o incluso por venganza, que es otra de las teorías que hemos podido leer en los últimos días.