Roberto Fabián Ayala, exjugador del Valencia CF e integrante del cuerpo técnico de Lionel Scaloni en la selección argentina, protagonizó un incidente violento durante los festejos posteriores a la final del Mundial. El ayudante de campo propinó un puñetazo en la zona del cuello a Dani Olmo, mientras los jugadores argentinos celebraban en el MetLife Stadium.
Una celebración marcada por agresiones
Los incidentes no se limitaron a Ayala. Leandro Paredes se encaró con Eric García agarrándolo del cuello, mientras que Nahuel Molina propinó un puñetazo en el estómago a Rodri cuando este salía a celebrar el título. Gavi fue derribado en varias ocasiones durante los enfrentamientos. Las imágenes de estos hechos circularon rápidamente por redes sociales, generando una ola de críticas hacia los futbolistas argentinos.
Ojo porque estas conductas trascienden el ámbito deportivo. No es lo primero que se ve en una celebración de este calibre, y menos protagonizado por integrantes de un cuerpo técnico de una selección nacional. El comportamiento de Ayala, en particular, ha generado preocupación en la federación argentina.
Scaloni se plantea dejar el cargo
Los disturbios han provocado que Lionel Scaloni contemple rescindir su contrato como seleccionador en diciembre. La dirección técnica de Argentina estudia las implicaciones de estos episodios y sus consecuencias para la imagen de la selección. Francamente, parece un punto de quiebre en la gestión del equipo nacional.
Y es que la celebración debería haber sido un momento de gloria. Argentina perdió la final ante España en el MetLife Stadium, lo que convierte estos actos en un comportamiento aún más inapropiado. La derrota ya era un golpe duro; los incidentes posteriores han empeorado la situación.
Contexto de la final
España se proclamó campeona del mundo por segunda vez en su historia tras vencer a Argentina. La final fue disputada en el estadio MetLife. Dani Olmo, quien fue una de las figuras de la selección española en el torneo, fue víctima de la agresión de Ayala durante los festejos post-partido.
Ahora queda por ver cómo responde la federación argentina a estos hechos. Las sanciones disciplinarias y las investigaciones serán clave para determinar si Scaloni continúa o no en el cargo. Lo que está claro es que la celebración dejará un sabor amargo en la historia reciente de la selección argentina.