José Bordalás dijo a Meriton el verano pasado que el portero para su Valencia era Jasper Cillessen, y pidió que no se le vendiera. Lo cierto es que hacerlo tampoco era una empresa fácil, porque el cancerbero holandés venía de dos años malos, de rendimiento y de lesiones, y encima se había quedado sin ir a la Eurocopa, que era otra de las bazas con las que se contaba para poderlo mover en el mercado. Todo se dio al revés, y lo normal era que se quedase… por falta de ofertas. Y quizá por eso, o porque realmente el técnico alicantino pensó que para ir al mercado a por otro que no se tenía claro el rendimiento valía la pena apostar por Cillessen, habló con él y le dijo que era su portero.
Al final, una lesión más durante el verano le dejaba fuera varias semanas, aparecía Giorgi Mamardashvili, y todo lo demás, al menos hasta la jornada 7, ya sabemos cómo se fue desarrollando. Ahora, tras el parón, nadie duda de que el Valencia, al menos en Liga, va a ser Cillessen y 10 más, porque encima es que eso es lo que falta al ex jugador del Barcelona. Estamos hablando de un futbolista que hace más de 5 años que no juega más de 30 partidos en una temporada (con el Ajax, campaña 15/16), y que lleva desde entonces 41 partidos ligueros, 36 con el Valencia y 5 con el Barcelona.
Debe jugar, tener continuidad, demostrar que vale y demostrarse que no se le ha olvidado ser un gran guardameta. Vamos a ver qué tal va a partir de ahora, porque su año empieza en este momento de alguna manera, y sabe que no puede volver a fallar de ninguna de las maneras. Y en verano de 2022, pues ya veremos qué pasa y cómo estamos, que viviendo el futuro nos olvidamos demasiadas veces de vivir el presente, y eso también va tocando ya.