Valencia CF

Valencia - Valladolid

Las verdades a medias de Marcelino García Toral

El partido de ayer fue un auténtico nido de despropósitos, el Valencia mereció golear en la segunda mitad al Valladolid pero una genialidad de Alcaraz evitó que el equipo consiguiera la victoria.Esta vez sí, el equipo de Marcelino no sumó los tres puntos por pura falta de eficacia, los delanteros lo intentaron por todos los medios y hasta se falló un penalti, el técnico asturiano reconoció en rueda de prensa que un entrenador puede incidir poco cuando la falta de gol es tan alarmante.

Mestalla

La madurez absoluta de la afición de Mestalla

El valencianismo vivió una nueva decepción, el gol de Alcaraz impidió que el equipo sumara los tres puntos y a pesar de los tímidos pitos del final la afición reconoció el esfuerzo de los suyos. Lejos de la lectura general, la grada de Mestalla dio toda una lección de madurez y fue el motor absoluto del equipo.Los jugadores recibieron el aliento de los suyos desde el primer minuto, ni siquiera en los peores momentos de la primera mitad se percibió a un Mestalla desquiciado con los suyos.

Valencia - Valladolid

Las verdades a medias de Marcelino García Toral

El partido de ayer fue un auténtico nido de despropósitos, el Valencia mereció golear en la segunda mitad al Valladolid pero una genialidad de Alcaraz evitó que el equipo consiguiera la victoria.Esta vez sí, el equipo de Marcelino no sumó los tres puntos por pura falta de eficacia, los delanteros lo intentaron por todos los medios y hasta se falló un penalti, el técnico asturiano reconoció en rueda de prensa que un entrenador puede incidir poco cuando la falta de gol es tan alarmante.

Mestalla

La madurez absoluta de la afición de Mestalla

El valencianismo vivió una nueva decepción, el gol de Alcaraz impidió que el equipo sumara los tres puntos y a pesar de los tímidos pitos del final la afición reconoció el esfuerzo de los suyos. Lejos de la lectura general, la grada de Mestalla dio toda una lección de madurez y fue el motor absoluto del equipo.Los jugadores recibieron el aliento de los suyos desde el primer minuto, ni siquiera en los peores momentos de la primera mitad se percibió a un Mestalla desquiciado con los suyos.