No hay nada que justifique la violencia, ni en el fútbol ni en la vida. Y si entramos en ese juego, estaremos haciendo un flaco favor a la sociedad, y sobre todo, a nuestros hijos. La semana del Villarreal - Valencia fue subida de tono, ciertamente a mí no me gustaron algunas cosas, y creo que se hizo demasiado desde ciertos sectores por calentar un partido que no es así de caliente, por más que estemos a menos de 100 kilómetros los unos de los otros.