El Levante UD recibía al RCD Espanyol en el estadio Ciudad de Valencia. Un encuentro que abría la jornada treinta y tres del campeonato liguero, vital para ambos conjuntos. El equipo valenciano necesitaba los tres puntos para poder subirse al tren de mantenerse en la primera división española. Para los de Constantin Galca, en cambio, era un partido clave para certificar su continuidad en la máxima categoría del fútbol español, la Liga BBVA.