Decir que la plantilla del Valencia es una mierda resulta algo falso, facilón, absurdo y propio de un momento de crispación gigante, que es lo que no está tocando vivir en este momento. Si hace 8 jornadas podíamos pensar en Europa, aunque fuera en voz baja, ahora mismo no podemos decir que el objetivo es no bajar, porque no es así.