El Valencia encajó 65 goles la pasada campaña, la peor cifra de su historia. La sangría goleadora condenó al equipo y por ello Marcelino se ha puesto manos a la obra para que el Valencia recupere su identidad y vuelva a ser un equipo muy sólido en el apartado defensivo. El asturiano tiene muy claro lo que quiere y los jugadores comienzan a asumir sus conceptos con naturalidad.