La de Montjuic fue la noche más oscura para el valencianismo en años. El Barcelona jugó a placer ante un equipo que no supo gestionar la presión y que vio como los resultados de la jornada no le beneficiaban. También fue un golpe durísimo para Carlos Corberán, incapaz de presentar batalla en una primera parte que terminó con un bochornoso 5-0 para los locales.