La Junta General de Accionistas del Valencia es el sitio donde más horas absurdas de mi vida he perdido desde hace 25 años. Al menos hasta ahora. Cuando no había redes sociales, y a las órdenes de mi querido Julio Insa, hacíamos las ya míticas sesiones que se producián en la Fuente de San Luis, con más de mil asistentes, todos ellos muy activos, y en las que parecía por momentos que estábamos en Mestalla en partido grande.