En Casal Ventoso, un barrio de Lisboa, es más fácil encontrar un traficante de drogas que un policía. "Nadie se atreve a entrar al barrio si no es para comprar o vender drogas", advierte Joao Figueira, inspector jefe del cuerpo de narcóticos de Portugal. Camuflados entre serpenteantes calles o escondidos tras viviendas famélicas, los camellos convirtieron Casal Ventoso en el llamado 'supermercado de la droga' de Lisboa y en el epicentro del tráfico de drogas de Portugal.