No sé cuándo sentí por primera vez que mi equipo era el Valencia. Supongo que lo ha sido desde antes de que tuviera uso de razón, y forma parte de mi vida y de mi forma de vivir. No entiendo mi día a día sin estar pendiente de mi equipo, y ya no sólo porque durante muchos años le haya dedicado mi vida profesional, sino porque ahora, que ya son varios sin estar al pie del cañón, esa pasión no ha bajado nada en intensidad.