Amadeo Salvo lleva poco más de 5 meses siendo presidente del Valencia, y en ese tiempo, lejos de conseguir los objetivos que pregonó en abril y mayo hasta ser el máximo mandatario, tiene al club y al equipo en una situación delicada, comprometida cuanto menos, con una crisis deportivo e institucional aguda, que si bien no se le puede achacar al 100%, si que tiene su parte alícuota de responsabilidad.