El 6 de junio de 2009, Manolo Llorente volvía al Valencia, esta vez como presidente, para amortizar la deuda que tenía el club y reflotarlo, lo que empezó a desarrollar con la venta de Raúl Albiol, a la que siguieron las de David Villa, David Silva, Carlos Marchena y Juan Mata, y parece haber terminado con la de Jordi Alba al Barcelona por 14 millones de euros.