"Somos muy conscientes de que el Valencia representa mucho para la sociedad valenciana, pero por razones deontológicas elementales no hablamos de la relación con nuestros clientes. Nuestra reputación es fundamental, pero se basa en la profesionalidad y el cumplimiento escrupuloso de los acuerdos con nuestros clientes". Las palabras son de José Ignacio Goirizolgarri, presidente de Caixabank, y de forma sorprendente, no han caído bien en el entorno del club.